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TEMA: Feuerbach

Feuerbach 16 Dic 2018 23:26 #47026

  • cuervo ingenuo
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Cojo el guante de Silvanus y, como ando fatal de tiempo, os copio mis notas sobre Feuerbach de
cuando estudié Filosofía de la Religión hace un par de cursos. Va un post muy largo por si os sirve para orientar el tema de Feuerbach.

La mayor parte de las ideas las tomo de ¿Existe Dios? de Hans Küng. Es un libro viejo (1979) que puede serviros para preparar otros temas también. La otra fuente principal es el texto que proponía Fraijó en la asignatura (el de Cabada incluido en su edición de Filosofía de Religión).

Empiezo con dos citas de Feuerbach que me parece que resumen muy bien su pensamiento:

"La noche es la madre de la religión"
“Dios fue mi primer pensamiento, la razón el segundo y el hombre, el tercero y último”

La teoría de Feuerbach se enmarca en la tradición de la crítica ilustrada de la religión y es marcadamente psicológica (la idea de Dios es un producto psicológico del hombre).
La religión se basa en el sentimiento de dependencia de la naturaleza, en el deseo de felicidad del hombre y su instinto de conservación, resume Küng: Dios es “lo que el hombre echa de menos”; Dios es lo que al hombre le gustaría ser. La imaginación del hombre es lo que hace parecer como real esa necesidad/deseo ideal. Dios es una imaginación y un deseo. [A esto respondará Hartmann: “de que los dioses sean seres deseados no se sigue nada a favor de su existencia o de su no existencia”, tachando la teoría de Feuerbach de sofismo lógico].
Feuerbach ve una coherente evolución desde el teísmo al panteísmo y de este al ateísmo. Ya Hegel había apuntado en esta dirección. El teísmo supone una divinización del mundo y su consecuente autosuficiencia: el mundo no está fuera de Dios y Dios no existe al margen del mundo.
Dice Küng que desde el cristianismo especulativo de Hegel la relación entre filosofía y teología se da de dos formas: la primera como intento de justificar racionalmente las verdades de la fe cristiana haciéndolas aceptables/inteligibles/razonables: conservando la religión en la filosofía o señalando esas verdades de la fe cristiana simplemente como una forma intuitivo- representativa provisional de la auténtica verdad: sacando la religión de la filosofía. Desde esta segunda manera “se podía antes o después llegar a la convicción de que el panteísta Hegel, en el fondo, había sido un ateo”.
En Berlín, Feuerbach, fue alumno de Schleiermacher y Hegel, ambos de concepciones sobre la religión antagónicas. Entre el "espíritu" de Hegel y el "sentimiento" de Schleiermacher, toma partida por Schleiermacher, cuya postura radicaliza, entendiendo que "objetivamente Dios no es más que la esencia del sentimiento, si subjetivamente el sentimiento es lo principal de la religión". Reduciendo (dice Cabada) la teología a antropología.
Küng destaca cómo Strauss (La vida de Jesús donde diferencia el Jesús histórico del mitológico) sustituye la idea del hombre(individual)-Dios de Hegel por la de humanidad-Dios. Tras la muerte de Jesús llegó su mitologización. Strauss devuelve la divinidad a la humanidad, donde residía antes de la mitologización de Jesús. Lo que anticipa la antropología de Feuerbach y el papel protagonista de la humanidad ocupando el lugar de Dios en Marx.
En Pensamientos sobre muerte e inmortalidad (1830), Feuerbach, se muestra contrario a la idea de inmortalidad personal que considera procedente del egoísmo del individuo. La inmortalidad es la del género humano. La creencia en Dios está ligada a la idea de inmortalidad personal. El rechazo de lo primero equivale al rechazo de lo segundo.
En La esencia del cristianismo (1841), apoyándose en Strauss da un vuelco al sistema hegeliano y convierte la conciencia humana de lo absoluto (divino) en conciencia humana de la infinitud de la propia conciencia humana: “La conciencia de Dios es la autoconciencia del hombre, y el conocimiento de Dios, el autoconocimiento del hombre”.
Engels decía que Feuerbach quebró el sistema hegeliano y “lo echó a un lado”.
Mientras que Hegel considera la religión como la conciencia de otro ser, Feuerbach la concibe como la conciencia del propio ser del hombre. Para Copleston, Feuerbach, sustituye el retorno a sí mismo del espíritu absoluto de Hegel, por el retorno a sí mismo del hombre, con lo que se produce la disolución de la teología en antropología. El hombre es objeto de sí mismo, un fin para sí mismo.
La conciencia del infinito es la conciencia de la infinitud de la conciencia. El hombre saca fuera de sí su esencia humana, la separa y proyecta, la llama Dios, pero no es más que una proyección de sí mismo, de su propia esencia. Lo divino es lo universal humano proyectado al más allá. Las propiedades de la esencia divina son propiedades del género humano (amor, sabiduría, justicia). Homo homini Deus est.
El hombre solo puede objetivar la naturaleza distinguiéndose de ella, contemplando su esencia (razón, voluntad, corazón). El hombre piensa en la naturaleza como creación a su servicio, lo que hace que proyecte su esencia en un Dios creador de la misma. Esa auto-proyección es la expresión de la alienación del hombre que se escinde en hombre y Dios, ser finito e infinito, temporalidad y eternidad, finitud e infinitud, ausencia de poder y todo poder. El hombre acaba reducido a una criatura miserable.
El monoteísmo en la presentación moral de Dios, es la proyección de esa esencia hasta la infinitud.
Dice Feuerbach que mientras que la filosofía de la religión de Hegel flota en el aire, la suya se apoya sobre la tierra: “el secreto de la teología es, por tanto, la antropología. El hombre es el comienzo, el centro y el fin de la religión.
Da el paso del panteísmo idealista al ateísmo materialista que explica el mundo y al hombre. Un hombre diferente al racional de Descartes (arrancado a la naturaleza), un hombre completo, real, sensible y en comunidad.
En La esencia del cristianismo (1841) defendía una religión consistente en pensar en los demás. Por encima de Dios está el amor, y por encima de la religión la ética: “solo la ética es la verdadera religión”. Cabada marca aquí una diferencia con Marx y Engels quienes reducen la religión a un elemento ideológico, supraestructural, mientras que para Feuerbach es también expresión simbólica de la estructura esencial del hombre.
Mientras para Feuerbach los períodos de la humanidad se caracterizan por transformaciones religiosas, para Engels, estos simplemente acompañan los grandes virajes de la historia.
Marx y Engels, sí toman de Feuerbach su visión de que la religión se asienta sobre una estructura humana injusta: "el lugar de nacimiento de Dios es únicamente la miseria del hombre".
"Si no hubiese males tampoco habría dioses", los dioses son una invención de la necesidad que han utilizado y cultivado los sacerdotes y gobernantes (Teogonía).
La esencia del cristianismo considera la idea de Dios como la proyección del autoconocimiento humano. La esencia de la religión (1846), considera la religión desde un punto de vista histórico y destaca el sentimiento de dependencia de la naturaleza como fundamento de la religión.
En La esencia de la religión añade a la concepción subjetivista de la religión (como proyección humana) un nuevo elemento explicativo: "la naturaleza", fundamento permanente y oculto de la religión:
"El hombre recibe de la naturaleza el material para la religión y así es el fundamento de la religión no solamente subjetivo, sino también objetivo". El hombre imagina la esencia divina como diferente de la humana. La existencia y objetividad de Dios es la naturaleza, aunque la naturaleza no es Dios, al menos de manera concreta, Dios, no es más que un reflejo de las cualidades del hombre con origen en la naturaleza. Dios es la naturaleza abstracta, purificada e idealizada del mundo y del hombre. El fundamento de la idea de Dios en el hombre no es Dios mismo, sino la naturaleza y el hombre.
En Teogonía, según las fuentes de la antigüedad clásica, hebrea y cristiana (1857) la idea del deseo como origen de la religión es central. Cabada destaca lo que llama el "mecanismo del deseo como desencadenante de la experiencia religiosa": Dios es lo que no soy, pero deseo ser. "Quien no tiene deseos, no tiene tampoco dioses". Habla Feuerbach de la religión como "esencia infantil de la humanidad". El carácter infantil viene dado por el egoísmo y el ansia de felicidad como último fundamento subjetivo. Carácter infantil que se constata en la ignorancia de la realidad y de las posibilidades de la humanidad: "la noche es la madre de la religión".
"Afirmar a Dios significa negar al hombre", cuanto más Dios, menos hombre. Cabada habla de relación inversamente proporcional: Cuanto más vacía es la vida, más pleno y concreto es Dios. "Solo el hombre pobre tiene un Dios rico", Dios es lo que el hombre echa de menos.
La religión es una escisión del hombre consigo mismo, observando una contradicción en el cristianismo entre el más allá y el más acá, la religión consuela los males de la tierra, considerando lo suprasensible como lo único esencial y negando la naturaleza y el mundo.
“Quien no sabe decir de mí, sino que soy ateo, no sabe nada de mí […]. Yo niego a Dios. Esto quiere decir en mi caso: yo niego la negación del hombre”.
Para Arvon la crítica de Feuerbach puede conducir a una profundización en el sentimiento religioso. Para Cabada la vivencia del cristianismo hoy se ve más cercano a las preocupaciones sistemáticas de Feuerbach.
Para Feuerbach, lo que existe no es objeto de deseo por lo que "el deseo de que Dios exista es precisamente la prueba de que no existe".
[Para Berger, decir que la religión es una proyección humana no elimina la posibilidad de la existencia de Dios con independencia de esas proyecciones del hombre].
Dice Küng, que, en Feuerbach, por primera vez en la historia hay ateísmo programático. Y que este además fue consecuente y lo mantuvo hasta el final de tal manera que no puede ser interpretado teológicamente. Su crítica atea se impone desde su muerte y, a pesar de sus desaciertos (para Küng), lo convierte en “padre de la iglesia del ateísmo moderno”, inspirador de Keller, Wagner o Nietzsche, también del “librepensamiento burgués chato y superficial”. Obtendrá alcance universal gracias a Marx.
A diferencia de en Hegel la religión aparece como autoalienación del hombre individual y no de Dios. El hombre religioso se enajena de su humanidad y, dice Küng, adorna a Dios con los tesoros de su interior, por eso el hombre pobre tiene un Dios rico (aunque yo entiendo más esta afirmación de Feuerbach en el sentido de dominio hegemónico que le ha dado el marxismo. Como el religioso diferencia hombre y Dios, el hombre aparece escindido, disminuido, empobrecido.
Se trata de un ateísmo positivo que no se queda en negar a Dios, lo que hace es afirmar al hombre para que recupere su esencia que ha sido enajenada en forma de Dios. Es una divinización del hombre, que hace hablar a Küng de antropoteísmo.

Lo dejo por hoy.
Buena semana a todos.
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Última Edición: 26 Dic 2018 10:16 por cuervo ingenuo.
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Feuerbach 21 Dic 2018 20:28 #47189

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En unos días me llegará “La esencia de la religión”. Cuando lo pueda leer, lo comento por aquí ;)
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