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TEMA: Husserl. Corrientes I

Husserl. Corrientes I 04 Nov 2018 10:35 #46005

  • ludwig
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Hola compañeros,

Estoy estudiando a Husserl, y la verdad que es complicado y enrevesado. Tengo varios manuales, pero no encuentro por ningún sitio ejemplos.

¿Alguien me podría indicar por ejemplo con un objeto material como una mesa, como haría una epojé y las reducciones fenomenológicas?, también un ejemplo de esencia o eidos y así con los conceptos importantes.
Es que todos los manuales son tan teóricos y abstractos y necesito ver algo de luz.

Muchas gracias
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Husserl. Corrientes I 08 Nov 2018 22:34 #46044

  • Silvanus
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Buenas,

Es un tema que estoy trabajando para “Interpretación de textos filosóficos”. Te pongo los mini apuntes que he ido sacando este mes.

La epojé de Husserl va dirigida al propio “yo”. Al poner en paréntesis el mundo, e incluso al yo como existente. Y así se llega a un “yo puro” que efectúa la epojé y que entonces percibimos como necesario. Este yo trascendental es conciencia de ser el lugar de toda mostración. Es el yo como sujeto unificador de todas las intencionalidades (la intencionalidad: las vivencias siempre se refieren a algo, son conciencia de algo, encierran una intención. No es un “yo pienso”, sino “yo tengo conciencia de algo”, solo hay conciencia en referencia a algo).

A partir de aquí, la relación conciencia-mundo es una relación trascendental. No es como en Descartes (sustancia extensa // conciencia. O naturaleza//espíritu), sino que el cogito de Husserl NO está separado del mundo.

La reducción (segundo paso tras la epojé) lo que hace es reconducir todo a la conciencia. Se dice que la conciencia es lo “irrelativo”. Escribe: “Frente a la tesis del mundo, que es una tesis contingente, se alza la tesis de mí yo puro y de la vida de ese yo, que es una tesis necesaria, absolutamente indubitable”.

Husserl por tanto no niega o afirma la realidad exterior, sino que se centra en el ser que aparece a la conciencia: el ser del mundo como fenómeno.

La epojé pone entre paréntesis, por así decirlo, la existencia del mundo. Sin embargo, en la reducción trascendental lo reencontramos, pero en el yo trascendental, que es la base última de la constitución de sentido.

Por esa reducción se llega a las “cosas mismas”, que son las vivencias, constituidas por: el noema (contenido de conciencia) y nòesis (expresión de dicho contenido). Ambas se dan en correlación.

Finalmente se llega al eidos, es decir, a la estructura común a todos los modos de darse algo de las experiencias. Dicha reducción eidética revelaría la esencia del yo: la de ser fuente de todo sentido,

Respecto a la mesa que dices, la intención de la que habla Husserl sería hacer abstracción de todos los rasgos que pueden variar, y luego ideación hasta llegar a la invariante.
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Última Edición: 09 Nov 2018 08:50 por Silvanus.
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Husserl. Corrientes I 09 Nov 2018 10:43 #46047

  • elías
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Francamente, Silvanus, me parece un muy buen resumen.

Voy a realizar una serie de matizaciones, pero no, Silvanus, para cuestionar lo que has dicho, sino para preguntar ciertas cuestiones que yo, insisto, yo, no tengo suficientemente claras.

Creo que la crítica de Heidegger hacia su maestro Husserl fue precisamente ese deslizamiento hacia un idealismo cartesiano. Pero no, y como bien nos dices, porque Husserl introduzca un yo puro independiente del mundo, sino precisamente por introducir ese yo puro que Heidegger consideraba que no era necesario introducir. Ese yo puro, que aunque efectivamente se dé en relación trascendental con el mundo, es el “polo” prioritario de dicha relación trascendental. No existe una relación de igualdad entre el yo puro y el mundo, sino que es ese yo puro el que lleva la voz cantante, y por tanto, ya constituye un tipo de idealismo.

Dices, Silvanus: “La epojé pone entre paréntesis, por así decirlo, la existencia del mundo. Sin embargo, en la reducción trascendental lo reencontramos, pero en el yo trascendental, que es la base última de la constitución de sentido.”

Este punto sí me gustaría que me lo aclararas porque yo lo entiendo de otra forma. Pero insisto, no lo tengo suficientemente claro. Según yo lo entiendo el gran problema de Husserl no es la epojé o la reducción trascendental sino cómo salir de ésta para retornar al mundo real. Según yo lo entiendo en la reducción trascendental no reencontramos el mundo “real” (al cual hemos puesto entre paréntesis) sino que encontramos el mundo “ideal”. Y el problema, según yo lo veo, es cómo retornar del mundo ideal al mundo real. ¿O si el mundo real debe de ser regido desde ese mundo ideal?

Un saludo.
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Husserl. Corrientes I 25 Ene 2020 19:45 #52916

  • Silvanus
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Recupero este hilo para poner aquí una parte de un libro, de Javier San Martín. Se puede acceder al libro libremente a través de la UNED.

Hay otra fuente que viene muy bien, y que se encuentra en internet. Se llama BREVE DICCIONARIO ANALÍTICO DE CONCEPTOS HUSSERLIANOS, de Antonio Zirión Quijano.

(Por cierto, Elias, no había leído tu mensaje hasta ahora, lo siento. Creo que lo que voy a poner tal vez ayude).

En esta parte se explica claramente un principio básico de la fenomenología, que en el manual de la asignatura de Corrientes Actuales no explica debidamente. Es la idea de ir “a las cosas mismas”.


“Empecemos con el primer punto. Ante todo hay que tener en cuenta que en la conocida fórmula Zu den Sachen selbst! (a las cosas mismas) no se prejuzga ni las cosas a las que hay que volver ni el modo en que se ha de volver a ellas, ni tampoco la finalidad de la vuelta. Quizá una de las características fundamentales implícita en ese lema es que no se trata de una vuelta objetiva. en el sentido en que esa misma máxima es asumida por la ciencia; más bien, al revés: con la fórmula «¡A las cosas!» se rechaza «toda teoría anterior sobre las cosas., tanto las teorías científicas sobre las cosas como las teorías filosóficas.

[...]

Por eso, la vuelta a las cosas significa, en primer lugar, una eliminación de presupuestos para poder ir libres a las cosas mismas, pues se trata de «dejar hablar a las cosas mismas»; por eso la primera condición a lograr, obviamente en un proceso coextensivo y asintótico con la propia fenomenología, es lo que Husserl llama la Vorurteilosigkeit y la Voraussetzunglosigkeit, la carencia de prejuicios y de presupuestos. Esta condición primordial es la salvaguarda para poder "ver", las cosas y así dejarlas mostrarse en sí mismas.
"Ver" es otra palabra en íntima conexión con el método fenomenológica en su acepción de vuelta a las cosas. Por eso, dado que para Husserl el método fenomenológico era vuelta a las cosas, la fórmula que definía aquel nuevo movimiento filosófico era una proclama en favor de la eliminación de los prejuicios y de la carencia de prejuicios en orden a dar valor pleno al «intuir» y al «ver». Por la eliminación de presupuestos se tiene que conseguir una mirada libre que permita intuir cómo son y qué son las cosas. El método será fenomenológico en la medida en que permanezca en el ámbito del ver, del intuir.
Para la fenomenología no hay teoría ni física ni metafísica que
destruya una intuición. Sólo otra intuición la puede situar en un nivel
relativo; sólo otra intuición puede destruir una intuición; lo cual no
significa que desaparezca como intuición, sino que queda situada en
un nivel determinado, del mismo modo que el hecho de que una
fuerza supere y neutralice a otra no hace que la neutralizada deje de
ser una fuerza . Esta misma posibilidad de que una intuición pueda
relativizar a otra obligará a estudiar las estructuras de la intuición y a
fundar su posible relatividad, dando a las investigaciones fenome-
2 nológicas un «carácter provisional» .

Por eso mismo, sobre todo «en los comienzos de la
fenomenología, tienen que permanecer todos los conceptos o
3 términos en cierto modo en estado de fluidez... » .
La explicación que Heidegger hace de la fenomenología, descomponiendo la palabra en sus elementos etimológicos, en uno de sus más famosos y sutiles análisis filológicos, no estaría en desacuerdo con este sentido del método fenomenológico Volver a las cosas es «permitir ver lo que se muestra, tal como se muestra
4 por sí mismo, efectivamente por sí mismo» .
De la exigencia de la carencia de presupuestos tomada en serio se desprende la necesidad de preparar al sujeto o futuro fenomenólogo que quiere volver a las cosas mismas. De ese modo, una fórmula aparentemente objetivista incluye un planteamiento
5
inicial para el sujeto que investiga las cosas . La vuelta a las cosas
ha de incluir, para ser segura y fiable, «una experiencia de la
6
experiencia» , es decir, una consideración muy específica del
acceso mismo a las cosas.
La necesidad de prepararse el sujeto, el futuro fenomenólogo, para volver a las cosas mismas, requiere un estudio de todo aquello que aparenta ser «cosa», pero en realidad no lo es; en este paso está incluida como una exigencia de la vuelta a las cosas mismas la noción de Reducción. Si se proclama la necesidad de volver a las cosas mismas, es que de hecho no estamos en ellas, o que incluso aun pareciendo que estamos en ellas en la actividad teórica, en realidad ésta se mueve «lejos» de las cosas. La exigencia proclamada de volver a las cosas mismas implica o supone que no «vemos» las cosas en sí mismas, sino en una “iluminación” o éclairage que las deforma y distorsiona. También podemos creer que es una realidad de construcción instrumental para simplificar la realidad de las cosas y tener dominio sobre ellas.
En todo caso, las cosas están «lejos» porque no las vemos en sí mismas, sino a través de la –tradición–, que nos ha enseñado qué cosas teníamos que ver y cómo las teníamos que ver. La tradición, en el más amplio sentido de la palabra, es la Iluminación en la que vemos las cosas, ese éclairage que descubre unas cosas, oculta otras, crea relaciones, subraya unas y descuida otras.
Ir a las cosas mismas exige el esfuerzo –de resultado tal vez imposible, pero como inicio, necesario– de pasar por encima de esa tradición y reconducir todo a su fundamento en las cosas mismas. Para lo cual es preciso reducir todo el conjunto de opiniones, creencias, etc., que nos impiden ver las cosas en sí mismas, reduciéndolas a lo que realmente son.
Ir a las cosas mismas, tal como postula el principio de la fenomenología o del método fenomenológico, exige trabajar por una dación inmediata de las cosas que nos las dé en su verdadero origen, en la cercanía que la tradición, constituida por las creencias culturales, las explicaciones metafísicas o las teorías físicas, nos ha hecho olvidar. En esta exigencia del método fenomenológico, concebida desde una perspectiva que se podría decir estrictamente formal, está indicado tanto el alcance de la fenomenología como sus límites.“


Saludos.
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Última Edición: 25 Ene 2020 21:13 por Silvanus.
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